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Full text of "Caras y caretas n30 8 2 1891"

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CARICATURAS CONTEMPORANEAS 


JOSÉ ARBSUVALETA 


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á la usanza moderna, ó cuando menos no muy 
antigua, de periodista independiente; cham¬ 
bergo colorado* guante blanco y careta de ci¬ 
vismo. 

Para uno de los secretarlos: Hábito de la or¬ 
den de financistas ilustres, cabeza configurada 
como las que discurren, y antifaz de bondad, 
animado por una risita de conejo. 

Para el otro secretario: Disfraz de Napoleón 
m ó en su defecto otro que representase k 
Molke. 

Para los que formasen los grupos: Trajes 
alegóricos de la honorabilidad"adornados con 
atributos del mérito, la justicia popular y el 
sufragio libre. 

Asi dispuestos nos i riamos en busca del Go¬ 
bierno para dar principio á la mascarada. 

La primera broma consistiría en embrollarle 
de algún modo para dejar su caja en el nivel 
de recuraos de las que no Jos tienen. 

Después le rociaríamos, hasta empaparle por 

completo. la renta, con pomos llenos de 

eventuales, en vez de agua, que porei hecho 
de ser cosa corriente no conviene á los finas del 
que se propone hacerlo todo al revés. 

Hecha la broma de los pomos, pasaríamos á 
la de montarle sobre las narices, k modo de di¬ 
vieso, á los dos secretarios de comparsa, colo¬ 
cándole en la parte mas sensible al del hábito 
de financista y risita de conejo. 

Sin apeai-le los secretarios le empezaríamos á 
meter clavos por todas partes, unos especiales 
y otros de los generales, eligiendo los que tu¬ 
viesen la cabeza mas cuadrada. 

Y sucesivamente bromas de todo calibre, en¬ 
tre las que figurarían: la de dificultarle el 
consumo dd tabaco, de la cerveza, de los licores 
y de los artículos d e su predi lección y la de 
nacerle creer que Inglaterra se aprontaba A 
mandarle un budín brothers, de Francia e! 
maná délos judíos, de Africa el oro y el moro 
{Muza, por ejemplo) y del Brasil un jamón. 

Todo esto, mientras los grupos formados por 
el grueso de la comparsa, coti penetrantes mau¬ 
llidos, le arañaban sin cesar en el cuero , (tra¬ 
ducción líbre de quorum). 

Iba é quedar el pobrecito Gobierno como pa¬ 
ra no prestarse otra vez á ser bromeado por 
nadie, que es lo que decidirá hacer el pueblo, 
cuando pase este carnaval político. 

¡Qué lástima no poder usar el patriotismo 
como a n ti taz, para tomarse esta represália car¬ 
navalesca! 

Ya que esto no sea posible contentémonos 
con la careta sencilla de cartón, pintarrajeada 
con colores que no indiquen partido. 

Dicen por abí que este año no se verán mu¬ 
chas máscaras á causa del mal humor en que 
nos tiene la crisis. 

Precisamente esa es la razón en que nos fun¬ 
damos para creer que habrá en este Garnuval 
mas enmascarados que nunca. 

La crisis tiene á media población huyendo 
de la otra media, por no poder arreglar cuen¬ 
tas á metálico y ningún medio mejor para 
circular libremente por la calle, sin medio 
circulante, que el de hacerlo con el rostro ocul¬ 
to bajo cualquier cot>a que sea bien tupida para 
que la mirada escudriñadora del acreedor no 
reconozca ningún rasgo fiso cómico. 

Lo que no abundarán mucho son las com¬ 
parsas del hrotocó y f7, a á causa del poco esti¬ 
mulo que les ofrece para el paladar el carnaval 
de este año. 

La Jefatura Política ha suprimido las masi¬ 
tas y los vinos con que acostumbraba obse¬ 
quiarlas en los carnavales anteriores. Responde 
esta supresión á la faJta de fondos en que se 
halla esa oficina policial, debido á los desem¬ 
bolsos hechos en el transporte de presos á Bue¬ 
nos Aíres y otras menudencias, qu3 recorda¬ 
rán ustedes haber visto figurar en la planilla 
de gastos, publicada por la Jefatura. 

Los disfraces mas recomendados para ocultar 
hasta de la sospecha, á las personas que los 
llevan, son los que representan el lado opuesto 
de su condición, modo de ser ó medio en que 
viven, 

A un periodista disfrazado de rico no le cono¬ 
ce ni la madre que lo parió, mientras que á un 
diputado disfrazado d e gato le conoce desde una 
legua todo ei mundo. 

Lo que le sucedería al Ministro de Hacienda 
disfrazado de burro. No es por que lo sea—que 
no me atrevería á calificar tan duramente su 
ineptitud de hacendista—sino porque siendo el 
que vive al lado de la burra del tesoro público 
es el que por razón de compañerismo debe car¬ 
gar con el sexo contrario.... 

Lo único que puede dar alguna idea de la 
persona que se oculta bajo cualquier clase de 


disfraz es la voz y la conversación, cuando no 
se saben cambiar. 

Por ejemplo; una máscara que no díga mas 
que el ó no y a se sabe quien es: Peña ó algún 
otro de las de la afirmativa; el volumen puede 
acabarlo de definir. 

La que hable con voz de trueno, como si en 
vez de palabras soltase por la boca cartuchos 
de dinamita, no hay que preguntar: Juan An¬ 
tonio Mag armes. 

Que la voz es fina como uu silbido, pues no 
hay que dudar: Oárlos de Castro ó Tavolara. 

No necesito deciros quien será la máscara 
que use palabras como er mejencia, décimo ca¬ 
torce \ etc. 

Ni la que emplee con frecuencia el vocablo 
asequible. 

Dicen que este año se reprimirá con mano 
fuerte la broma, ó lo que VV. quieran llamarlo, 
de arrojar porotos y arroz sobre Jas máscaras, 
como se hizo el año pasado, ultrapasando el de¬ 
recho de atacar con papeles recortados y aguas 
de olor, 

i Muy mal hecho! Este año, precisamente es 
cuando mas necesitan las máscaras de esas 
agresiones comesti bles, 

¿Se figura la autoridad que en estas circuns¬ 
tancias habrá quien se atreva á protestar con¬ 
tra una lluvia de legumbres? 

Al contrario; se disputarían todas el honor 
de ser apedreadas y con ellas los guardianes 
del órden que estuviesen de facción en el lugar 
del acontecimiento, 

Loquedehia prohibirse este año es arrojar 
sobre las máscaras nada que no fuese dinero, 
ropa ú objetos nutritivos. 

Algo mas ofensiva es una lluvia de ascensos 
militares y de bancas legislativas y la liemos 
tenido quo soportar de las máscaras políticas. 

No es equitativo, ni justo, ni humanitario 
siquiera, usar de ese rigor en ¡a restricción de 
las bromas populares, toda vez que se consien¬ 
ten las otras. 

¡Hasta en el Carnaval se rompe la cuerda pol¬ 
lo menos máscara! 

En fin, no es cosa de entrenarse á reflexiones 
tristes en los comienzos del Carnaval. 

A divertirnos como la autoridad y el dinero 
nos lo permitan, y siga la broma. 

En cuanto á las políticas... ¡plegue 

á Dios que no nos resulten mas caras! 

Eustaquio Pellickr 


Texto— *Z\& Za#*, por Eustaquio PeIIleer—«Gustóos por 
Suero Perra grnt—«EC| rnosrdu», por F, Serrano— 
Soneto», por A. V^reí ara por Mada¬ 

ma FoJlsaon—«SpUatlo*, por Ramiro Blanco— 
«Debajo de un Arbol*, por E, Contreras—*E1 
hombre feo*, por M. M.—«MercanttHumo puro*, 
por Crescendo de Nnerta—por Fernán Peres 
—«Teatros», por Caliban—* Cerca anduvieron», 
t*ür K. Leudas— La, que liace un ceato..por 
S. Golpe—Menú de Qclatí—Correspondencia parti¬ 
cular— Aviso». 

Guabado?—J oatí Arec hay aleta—Brigadier General don 
Wenceslao Pauñero—Corso político—Nuestro 
Carnaval—Y vados Intercalados en el texto 
j avisos, por Schiit?. 


} nosotros embromar 

fi ue se nos P ün " 

gil por delante y nos coü- 

Los demás días del año 
■ ^ este privilegio se le re- 

serva el Gobierno para si, 

\/-\ dejando para nosotros el 

de ser embromados, por 
.. ' mas que sea un triste pri- 

\ viJegio* 

Lo malo dol que hoy 
se nos concedo, es tener que usarle con caro- 
ta de cartón, do trapo ó de alambre, pues con 
esta clase de antifaz no podernos tomamos la 
revancha que quisiéramos de las bromas pesa¬ 
das que nos dan á diario las máscaras que nos 
gobiernan. 

Para lograrlo necesitábamos poseer la careta 
del patriotismo, con tanto éxito empleada en 
la política de hoy^ 

¡Ah! ¡Que bromas íbamos á dar al Gobierno 
sí nos fuera posible disfrazar el rostro de esa 
manera! 

Quizá resultasen parodias de las bremas que 
él está dando al país, pero le aseguramos que 
no por eso habían de ser menos fastidiosas, 
por no deci r menos amargas. 

Lo primero que haríamos sería constituirnos 
en comparsa, nombraudo presidente de ella al 
que tuviese mas viveza para dar bromas admi¬ 
nistra tí vas, de esas que levantan verdugones 
en la situación económica de los pueblos. 

Después, de acuerdo con el presidente ó im¬ 
poniéndoselo en cualquier forma, delegaríamos 
en dos miembros,—ios mas diestros en el mane¬ 
jo de la macana ^las funciones de secretarios 
de la comparsa, 

Y una vez provistos estos cargos, subdivi¬ 
díamos en dos grupos el resto do ella sobre la 
base de que fueran 69 los afiliados en uno y 
19 los que compusieran el otro. 

Los disfraces que adoptaríamos serian los si¬ 
guientes: 

Para el jefe de Ja comparsa: Torno completo 


BRIGADIER GENERAL D. WENCESLAO PAUNERO 


El Brigadier GeneraL José Wenceslao Fauna ro naciú 
en la Colonia del Sacramaoto el £8 le Setiembre de 1805 
falleciendo en Ríe de Janeiro el 7 de Junio de 1871, de- 
£ empeñando el cargo de E. Extraordinario y m. Pleni¬ 
potenciario de la República Argentina en el Imperio 
del Brasil, 

Gastos 


SONETO 

Gustan unos de gloria y de grandeza: 

De mando gustan otros y de honores; 

Gusta la abeja de libar las ñores, 

Y la mujer del lujo y la riqueza. 

Gusta al pobre salir de su pobreza: 

Al que sufre, que cesen sus dolores: 

Gustan al infeliz tiempos mejores 

Y á todo el mundo gusta la belleza, 

Al que quiere le gusta ser querido: 

El buen caballo gusta al que es ginete: 

Al borracho le gusta estar bebido: 

Al jugador estar sobre el tapete, 

Y a mí me gusta, cuando estoy dormido, 

Que nadie me interrumpa ni me inquiete. 

Suero Ferrauüt 


© Biblioteca Nacional de España 









Mientras tanto el moscón y Juan bailan que se las 
pelan. Parece que el moscón es el mismísimo diablo, 
Juan le acomete sin descanso: de frente, al sesgo, al 
relance, á la media vuelta, ¿ la desesperada*, /todo 
inútil: el bíchelo gira y zumba, como si se divirtiera 
con nuestro hombre, 

Juan tose bastante, y en su despechó insulta al 
moscón con lo peorciio del idioma castellano. 

El niño tose también. 

Párase el moscón en la pared, y Juan le descarga 
la toballa como si fuera una maza, A pesar de lo se¬ 
guro del golpe, el moscón se escapa, 

—-¡Ladrón!—exclama Juan ciego de ¡ra ; y arremete 
tras el dando tohaJUzos á diestro y siniestro, hasta 
que pone el pie en e! borde de cierto vaso y lo 
vuelva. 

Debajo de La cama se improvisa una laguna, que ni 
la de Venecia. 

¡Dios de Israel! ¡Quién podría pintar la rabia de 
Juan! 

Busca con la vista a! insecto y le asesta una serie 
tremenda de tohallazos. 

El moscón se fatiga visiblemente, 

—¡Pero que bruto es este hombre!-«d¡ce—si yo 
tuviera un par de cuernos como los de un Miura, ya 
veríamos á dónde iba él á parar con su toballa. Des¬ 
cansemos un poco, 

Y se posa en la puerta del dormitorio. Allá va 
Juan, terrible, siniestro, imponente, con la toballa 
en alto. 

¡Zas! 

Pero la puerta se abre al mismo tiempo y Juan 
descarga el latigazo en la cara do la sirvienta, que 
lanza un chillido espantoso y deja caer a! suelo el 
puchero deí cocimiento, 

— ¡Jesús! ¿Qué es eso?—dice la esposa con toda 
su sangre alterada. 

Juan deja escapar una ronda de cinco temos se¬ 
guidos, al ver el desastre y ver al moscón dando 
vueltas alrededor de la lámpara. 

El chiquilin vuelve á berrear, asustado; la madre 
le mete canturreando y llorando cada lagrimón como 
un garbanzo; Juan se sube á las sillas, da saltos, ca¬ 
potazos, revueltas y bofetadas; el moscón zumba que 
zumba, y la mucama más roja la cara que un ají, vo¬ 
cea desde el pasillo, porque no se atreve i penetrar 
en el dormitorio, 

—¡La cuenta! ¡La cuenta ahora mismo! ¡Yo no 
quiero estar un momento mas en esta casal ¡Esta es 
una familia de locos! 

— Pero, Agustina***,.—dice la señora* 

—¡Vayan ustedes al Manicomio] ¡No quiero, ea, 
que no quiero! 

— De repente se oye un estrépito de mil demonios 
y la escena queda en tinieblas* 

Las dos mujeres chillan como unas condenadas, el 
chico redobla el llanto, Juan maldice como un carre¬ 
tero y la sirvienta aprieta á correr por el pasillo, 
dándose de calabazadas hasta que se refugia en cier¬ 
to sitio, 

Juan había dado un tohdfazo, muy certero por 
cierto, á la lámpara. 

El tubo se ha hecho añicos, y el kerosene^ vertido é 
inflamado, corre por la alfombra, amenazando incen¬ 
diar los muebles. 

El pánico se apodera de todos, y marido y mujer 
salen despavoridos y dando voces de «¡socorro!» 

Ya los vecinos aporrean la puerta de la casa, y 
gracias á su intervención, se conjura el peligro, an¬ 
tes de que lleguen los guardias de facción en la calle* 

Total: un pasmo la señora, otro el chico, una pul¬ 
monía simple (¡y tan simple!) el marido^ el suelo en¬ 
charcado, la alfombra quemada, el cocimiento perdido; 
la lámpara rota, y la criada en ¡a calle con la cara lo 
mismo que un sabañón visto con telescopio, 

Y el rascón posado tranquilamente sobre un re¬ 
trato de Juan. 

F. Serrano 


El moscón 


i \ SMLJ . Ea moda que irtw 

Ql \ i '"'-'pera actualmente en 

\ \ ¡ Europa índica á núes 

/■ \ \ E c tras elegantes los de- 

'Xj/i 1 I Yjfrroteros de! gusto 

/ ■ í / para las toilettes de la 

A próxima estación, 

) . d jteggF El empleo del ter- 

í] ;p ' - iiSp ’ ciopelo y la unión de 

LfffíSSr este con las pieles. 

" * . 7* JM se presta á .combi— 

naciones muy dis¬ 
tinguidas, que poco 
á poco irán presentando nuestros figurines á los ojos 
de nuestras suscritoras. Para salones se utilizan íus 
buenos bordados y los encajes ricos, no ya en guarni¬ 
ciones ó volantes, sino colocadas sobre terciopelo 
ó peluchey rebordados todos sus contornos con hilo 
de oro, produciendo efecto grandioso, y como el oro 
entra por mucho en los adornos de los vestidos, ad¬ 
quieren estos riqueza sin igual. 

Las pieles y las plumas son por el momento el de¬ 
lirio! Se las ye en noas, en esclavinas estola, en cue¬ 
llos princesa ó moscovita con manguito igual, pequeño* 
recogido, pero in- — 

dispensadle. El , ( ■. 

manguito fantasía, ¿L //L,/¿ ¿¿¡■BL' 1 , 

de terciopelo, de 
peluche, de paño, /. T 


solo puede pasar V 

figura la chaqueta IÁ 

en primer termino* Jt- 1, 

modelo * Proer- / .A 

mel». * 

La espalda y los delanteros, muy abiertos, son de 
paño azul de Francia, con aplicaciones de terciopelo 
negro, dejando ver por delante ancho plaston del 
mismo, como el cuello alto, y mangas de gran hom¬ 
brera, Con esta chaqueta úsase sombrero ae tercio¬ 
pelo negro con pluma y velo Oeopatra, y manguito 


Soneto 


Como el ave a la bella primavera. 
Porque en tu rostro fiel se retrataba 
La dulce imagen de pasión sincera. 

Al adorarte asi, consideraba 
Que seria constante y duradera, 
Aunque mi mente convencida estaba 
De que pasión, no existe verdadera* 

No obstante yo, como ilusiones vanas 
Tomé las de mi mente, y muy sumisa 
Logré escuchar tus intenciones sanas 


Reposa aquí una coqueta; 
de la noche a la mañana 
asomada á una ventana 
pasó su vida completa, 

Y aún es mujer para alzar 
esta losa (no te asombre) 
é invitarle, si eres hombre, 
a que entres á descansar. 


Ramiro Blanco 


© Biblioteca Nacional de España 








CORSO 


Ue ,os parezca extraño 
: ñiás de extraño, mal, 
sstos es carnaval 
íce meses del año. 




© Biblioteca Nacional de España 















































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Debajo de un árbol 

Sentado en ei césped 
debajo de un olmo, 
mirando del cielo 
los tibios contornos 
que forman las nubes 
de azul, blanco y oro; 
oyendo á lo lejos 
el trino armonioso 
de mil avecillas 
que cantan á coro; 
mirando á [o lejos 
paisaje frondoso 
que ya 3 a penumbra 
envuélvelo todo, 
haciendo difuso 
lo más vigoroso; 
oyendo á lo lejos 

correr el arroyo. 

Quedóme dormido 
lo mismo que un tronco. 

E. Contreras 


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k- f JL* 


€1 hombre feo 

Eso de feo vá en gustos. 

Nosotros, los hombres, podremos, verbi gratia^ decir 
que una mujer es fea ó bonita, por supuesto equivo¬ 
cándonos casi siempre, porque suele suceder que en 
la mujer que á nosotros nos parece de mal color ó de 
toscos perfiles, encuentran otros una especie de 
Vénus con polisón. 

Pues si en esta materia nos equivocamos, ¿cuánto 
no nos equivocaremos al juzgara! nombre? 

Yo pretendo ser imparcia] en este asunto, y decla¬ 
ro que el hombre feo no existe. 

Hay chiquitines con garbo, jorobados con salero y 
cojos que tienen la gracia de María Santísima (y us¬ 
tedes perdonen) cuando van por la calle. 

Entonces, dirán ustedes, si no hay hombre feo, ¿de 
qué hombre feo nos vá usted á hablar? 

Pues yo pensaba hablar, no del hombre que es feo 
de por si, sino del que cree serlo. 

Me explicaré. 

Hay un refrán que dice: «El hombre y el oso, cuan¬ 
to mas feo mas hermoso*; y hay hombre que con tal 
de que le apliquen el refrán en todas sus partes, es 
capaz de declararse competidor de Picio, que, como 
ustedes no ignoran, es el feo por tradición, por abo¬ 
lengo. 

Muchos hombres hay que están tan convencidos de 
que son horrorosamente feos, como de que se han de 
morir. 

Ahora bien; establezcamos un parangón: 

Tan cargante ó mas que el hombre que se cree 
guapo, es el hombre que se cree feo. 

Dios nos libre de uno y de otro, pero sobre todo 
del uno; es decir, del que se cree feo. 

Porque si se lo creyera y abandonara su fealdad al 
juicio publico, santo y bueno; pero no t señor; el feo 
nace gala de serlo, y así como algunos recurren al ar¬ 
tificio en busca de la armonía estética, hay quien echa 
mano de las artimañas para hacer mas saliente su 
fealdad, 

Supónganse ustedes que un hombre nace chato. Lo 
natural es que se conforme con su nariz, y que viva 
ignorando o haciendo como que ignora que llegó tar¬ 
de al reparto de esa prominencia. Bien mirado, no 
todos somos reyes, ni podemos, como podía D. Fer¬ 
nando VII, que en gloria esté, decir que sus narices 
eran las primeras de la nación. 

Después de todo, ¡si el tener mucha nariz sirviera 
para algo mas que para que las gafas cabalguen á su 
gusto!.,., pero todos somos mortales, hasta los nari¬ 
gudos. 

Mas si el hombre que nace chato dá en rizarse ei 
pelo* ó en hacer sortqülas al bigote, ya me revienta 
sin poderlo remediar. 

Porque un chato sin aliño, es un hombre como to¬ 
dos los demás; mientras que un chato con el pelo 
rizado, ya es un mamarracho insufrible. 


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Mercantilismo puro 


Es una casa de comercio, e! globo, 
sin otro principal que Don Dinero 
y sin mas mostrador que el mundo entero 
donde gana el audaz y pierde el bobo. 

Pueden ser dependientes de este adobo 
la primera señora ó caballero 
que reúna en consorcio verdadero, 
con pelo de castor, trampas de lobo. 

La vejez es la caja de ios años; 
et sepulcro un avaro prestamista, 
y la infancia una fábrica de panos; 

la mujer es un fardo de batista, 
el hombre un almacén de desengaños 
y el amor.,,, cuatro letras á la vista. 

Crescemcio de Nueda 






En las sombras de ia noche, 
en el aura matinal, 
en la vida de un poeta, 
en las quejas de un gaian, 


3 \k \c* 

y**\. V 2 

*•*«*** * * . y 


CARAS Y CARETAS 

Hay hombre que sale á luz con una boca de á pal- i 

mo, ¡Mejor para él! Si tiene todas las muelas y col— < 

millos que corresponden á una boca grande, nada te- t 

nemos que hablar, ¡ 

Pero si ese hombre se afeita el bigote y se deja í 

dos patillas del tamaño y forma de dos chuletas de í 

vaca, ya me parece mal; y mas que mal, me parece 1 

que debiera ser cosa justiciable. | < 

Otros vienen al mundo cojos, y para que se note 
mas su defecto, se hacen los cojos; es decir, que en 
vez de procurar andar como los demás, procuran andar 
como si un hombre de piernas perfectas quisiera imi- ^ 
ur á uno que cojease. Es decir, que resultan cojos 
dobles, ó cojos elevados al cubo; y su bailoteo, cuan- v* 

do van por la calle, marea, carga y fastidia al mas in¬ 
diferente. 

Hay otros hombres que si los pone usted como 
anduvo por el mundo nuestro padre Adan, y los exa¬ 
mina con cuidado, no les encontrará ningún de- T 

fecto físico. Pero déjelos usted que se vistan ellos á ¿- - 

su antojo, y ¡adiós mi dinero! resultarán seres defor¬ 
mes, ridiculos y estrafalarios, y se contonearán por la 
calle, como quien dice: 

—£¡A veri ¡Caballeros y señoras, véase la dase! 

Hagan ustedes el favor de decir si no soy el primer 
mamarracho del mundo.* 

Estos sujetos son tos que usan corbata roja, panta¬ 
lón de cuadros, sombrero en disonancia con el gusto k- 

^eínante, cadenas gruesas, sortijones, mucho taco en J.<- , 

e l botín, y, lo que és peor, ¡se echan almizcle en la l 

r opa los muy puercos! jj, 

¿Me voy naciendo pesado? Pues voy a concluir. ^krkk 1 

El hombre feo no existe, como dejo dicho. jjffi v 

La Naturaleza, que es una señora muy prudente y 
muy equitativa, lo que ha hecho es enviar al mundo * (\ 
hombres de todas ciases, tamaños, fachas, colores y gl ■ ^ 
aspectos. 1 j 0 

Claro está que lo ha hecho en pró de ustedes, se- , 

ñoras mías, para que no tengan excusa alguna en no L ' 
casarse, para que busquen ustedes á su gusto al que . 

han de dar su corazón primero y luego negárselo si á K ^ 

mano viene. Pancha v 

Deben ustedes, pues, bendecir la Providencia, que la 

tan pródiga se ha mostrado, y tan variada colección condición 
de hombres ha dado al mundo; y deben ustedes des- neciueños 

terrar la costumbre en que incurren algunas (¡no F j.j -_ ( 

todas!) de decir con frecuencia: «¡Jesús, qué hombre 
tan feoí jHuy, qué horrible es ese caballero!» y cosas y * l:. 
por et estilo. de ¡ 

Supuesto que no hay mas hombre feo que aquei k- 

que se propone serlo a la fuerza, busquen ustedes a r os t a 
toda prisa por ahí uno á su gusto, y á casarse, y á ser ' ^ ‘ $c 

felices, y Cristo con todos. zarzuelas 

Y si al fin no encuentran ustedes uno á su gusto, : ^ q- < 
¡qué demontres 1 pásense ustedes por casa, y aquí me Los oe 
tienen á mi. t , &os es L, 

Bien mirado, ¿a que está uno? Andes r 

M. M. 


en la sonrisa preciada 
de una madre, en el mirar 
de una virgen, en e! suave 
suspiro de una beldad; 
en todo, en fin, lo que pasa 
en este mundo mortal^ 
tantas cosas puede haber.... 
que lo mejor es callar. 

Fernán Perez 


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oÁr/rn 


El jueves se efectuó en el Politeama Oriental el 
debut de la compañía infantil de zarzuela que dirije 
e! Sr, Juan Costa. 

Una regular concurrencia asistió al espectáculo, 
compuesto de tres zarzuelas en un acto, de las mas 
populares de! repertorio moderno: La Colegiala, Niña 
Pancha y Chaiean Margaux* 

En la ejecución de ellas pudieron apreciarse las 
condiciones especíales que poseen para í:i escena los 
pequeños artistas, especialmente en lo que se refiere 
á la primera tiple, h nina Isabel Costa ae 13 años de 
edad. 

También se desempeñaron con acierto, no exento 
de arte, las niñas Sara Adrián y Teresa Costa y los 
niños Carlos Arellano, Manuel Sepúlveda y Alberto 
Costa. 

Ayer se presentó nuevamente la compañía con las 
zarzuelas en un acto Pobre Gloria t Casado y soltero y 
Las Tres Marías . 

Los pequeños artistas llevarán á no dudar numero¬ 
sos espectadores, á la fresca sala de la calle de 
Andes. 

•* 

. # * „ 

No se presenta muy despejado el horizonte teatral 
para !a próxima temporada. Los empresarios tiran 
cálculos y hacen cuentas, de acuerdo con Eas angus¬ 
tias del presente, revolviéndose penosamente dentro 
del círculo de hierro de la crisis, 

Ferrari tiene, es cierto, un embajador habilidoso en 
Italia, en la persona de su esposa, pero se está ahí, 
á la espectativa, tanteando el terreno y entreteniendo 
el tiempo en pourparkrs pero nada de definitivo. Cíac- 
chi ha llegado el 18 del corriente á Milán, para de- 
pojar su situación^ al^o comprometida por compromi¬ 
sos viejos, hechos allí en la época fascinante de nues¬ 
tra prosperidad al vapor. 

Ciacchí tiene escriturados desde hace tiempo á las 
compañías de Maggi y de la Puse,y está en tratos ac¬ 
tualmente con la ópera cómicayopereta de Franceschi- 
ne. De las dos primeras, su venida parece cosa resuelta. 
Tenemos algunos pormenores: Primero vendrá la de 
Maggi, el brillante actor cómico de la escena italiana. 
Entendemos que su troupe es la primera en la come¬ 
dia, La Duse vendrá en Mayo, haciendo una tourne 
artística de cinco meses, comenzando por Rio y si¬ 
guiendo después este itinerario: Buenos Aíres, Mon¬ 
tevideo, Valparaíso, Santiago, Callao y Líma. Parece 
que no acompañará en esta gira á la Duse el aplaudi¬ 
do Ando, pues según se nos informa, ha firmado con¬ 
trata para esa época con otra empresa italiana, 

Después de la Duse, hay un estenso programa sin 
solución todavía: opereta, zarzuela por las hermanas 
Pastor y gran compañía de ópera seria, 

—Ha quedado completamente desmentida la noti¬ 
cia de haber escriturado Ciacchi á la soprano ligera 
Isabéíla Svícher, que escuchamos el año pasado. 

—Hay nuevas gestionesj aunque las creemos sin 
éxito, para !a venida de una compañía francesa de 
ópera seria, de la que formaría parte el tenor Talazac 
y Rose Orón, étoite de la Gran Opera, de París. Se 
habló de! Politeama para ella; pero los momentos ac¬ 
tuales son ¿uros, y es de creer que postergarán su 
visita para mejores tiempos, si se resuelve ó no á re¬ 
gresar al Plata en Mayo próximo. 

Lo que sea,.., cantará* 
y si nó, declamará, 

CA LIBAN 


© Biblioteca Nacional de España 


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CARAS y CARETAS 


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Gerca anduvieron 


Acusaron a Cepeda, 
hombre que gasta sin tasa, 
de ter.er oculto en casa 
un cuño de hacer moneda. 

Hoy se sabe, sin embargo, 
que era infundado ese cargo; 
pues Ea justicia fué a hacer 
un registro escrupuloso, 
y So único sospechoso 
que encontró, fué su mujer. 

K. Lendas 


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( y 


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a ff; § ;* . 

lia que hace un cesto... 

Más que prudente, ligera. 

Ines á un hombre ocultaos 
en su cuarto, y murmuraba: 

*jAy si mi padre me viera!» 

Fué su suerte lisonjera: 
casóse, y dando al olvido 
cuanto había prometido 
ante el altar, cierto día 
con otro hombre repetía: 

4¡Si me viera mi marido!» 

S. Golpe 


ñ A 

1 

(M ■*-,* 



wsm 



Por pura broma— 
según declaracEon de 
ellos—tres individuos 
desviaron 3 a aguja de la 
llne i férrea que pasa por 
Villa Colon-, 

Cuando ya tallaba poco tiem¬ 
po, para que pasara un tren y su 
hicieran tortilla los pasajeros, 
fué un guarda y ¡zás! puso la 
aguja en su sitio otra vez. 

Hay guardas intransigentes eu 
lado á lo que se refiere á pasa¬ 
tiempos públicos, yes censurable 
que i un ciudadano que sale al 
campo para divertirse se le coar¬ 
te de ese modo. 

—¿Por qué no se lia de per« 
mi Urque a falta de otro recreo 
mas barato, se busque uno el de 
o y ^ ,-v£ matar personas ya sea en grande 

',ó en pequeña velocidad?—dirán 
l* los detenidos. 

Somos un voto para que los 
¡irguen á la calle. desde el campanario de la Ca¬ 

teara!. 

Por pura broma, quizá presenciasen muchos la 
caída. 

Hay gustos para todo. 

m 

9- V 

Al querer avanzar por un camino 
ue estaba muy pendiente, 
e pecho sec ay o don C e 1 e $ ti no. 
v si* rompió la frente. 

' Esto enseña, sin ser ilusión vana, 
que debes caminar por senda liana. 

«Los habitantes de la costa del Rio Negro están 
alarmados con la presencia de un león que se ha visto 
circular estos dias por aquellos parajes. Varios veci¬ 
nos de ánimo resuelto se han organizado en patrulla 
para dar caza á la fiera. Si se consigue, con este 
serán trece los leones que se han matado en el mismo 
paraje é inmediaciones, desde dos años á la fecha.» 

El hecho de hacer el num ij el león que se per¬ 
sigue, es un motivo mas que sobrado para que los ca¬ 
tólicos aboguen por el indulto de la fiera*. 


¿Qué diría el orbe entero al saber que en la costa 
de Rio Negro se había matado alevosamente al ¡eon 
trece? 

9 

* * 

Noticia que doy en serio: 

Hasta ej momento presente 
Su Excelencia el Presidente 
no ha formado Ministerio. 

* 

* * 

Buricayupl ha muerto! 

El dolor nos prosterna ante su tumba con los ojos 
arrasados en lágrimas hípicas. 

En el turf de nuestra alma se conservará indeleble 
el recuerdo de ese hermoso animal que había conse¬ 
guido atraerse el pedigree de todas las simpatías. 

El extinto era el charrúa que mas galopaba de los 
de su Stud. 

Hasta en el ultimo instante 
su galope demostró, 
pues el pobre se murió 
de una tisis galopante . 

¡Paja en su tumba! 

A 

* 9 

Aviso de La Prensa de Buenos Aires: 

ítUn joven estanciero de 25 años de edad, vecino 
de una ciudad de provincia, desea contraer matrimo¬ 
nio con una joven honrada de 20 á 25 años, que ten¬ 
ga un chico (¡caracoles!) haber financiero (¡¡ah!!) ú 
otra propiedad.» 

Eso de ¡i otra propiedad es muy ¡ato, ¡oven estan¬ 
ciero de 2$ años. 

Figúrese V, que tiene la propiedad. de enamo¬ 

rarse de todo lo que tenga pantalones, 

¿Puede hacer á nadie feliz una mujer que tenga 
esas propiedades? 

Conténtese con que sea joven y tenga un chico,... 
haber financiero, porque ya son bastantes gollerías pa¬ 
ra un hombre que vive en una ciudad de provincia, 

A A 

El periodista Pilona 
da bombos á la primera 
tiple señorita doña 
Margarita Cascajera, 

¡Pero ya sabe cualquiera 
de la pobre. Margarita 
que no es tiple, ni primera, 
ni doña..., ni señorita. 

A 

A 9 

Quéjasela prensa de los numerosos accidentes que 
están ocasionando los perros vagabundos con sus mor¬ 
deduras, y se extraña de que no se proceda con rigor 
al envenenamiento de ellos. 

Estamos autorizados para decir que la Jefatura ha 
distribuido entre sus agentes una gran cantidad de 
bolillas . 

Lo que pasa es que en cuanto caen en poder de los 
guardias civiles, se las comen. 

9 

■ m 

Bailo, doy bromas, me canso, 
y no hay modo de que goce 
¡Todo e] mundo me conoce! 

—¿De qué te vistes? 

— De ganso. 

■ 

9 9 

Habla La Ley de Rocha: 

^Anteayer cíe mañana fué alarmado, ó cuando me¬ 
nos sorprendido, el vecindario inmediato á la Iglesia, 
por una fuerte detonación. 

Averiguado el caso, resultó que uno do los señores 
curas que habitan frente á aquel edificio, queriendo 
cazar sin molestia, disparó un tiro sobre un ave que 
se habla posado en la cruz que corona el templo.» 
Quien viera la puntería 
y ai ave no hubiese visto 
de seguro creería 
que el cura se proponía 
fusilar á Jesucristo, 

(Dios me perdone la comparación). 

En el escaparate de la sastrería de Herisson se 
exhibe un cuadro con cinco vistas ai óleo de tos are¬ 
nales y puerto del Sauce, que es lo que hay que ver. 

Desde la vereda se huele e! ambiente que tienen 
aquellos paisajes y las aguas del mar, circundadas por 
el puerto, parece que se mueven y que van í mojar 
los panos expuesto en la vidriera. Tal es el acierto 
con que ha sido manejado el color por A! ve rto Caste¬ 
llanos autor de esta otra pictórica. 

Quien sabe pintar eso, bien podía pintar un Minis¬ 
terio para regalárselo al Presidente. 

Felicitamos al aventajado artista oriental. 

9 - 

9 w 

Contemplando Bibiano una querella 
por un asunto vano, 
quiso, y lo quiso por su mala estrella, 
intervenir también el buen Bibiano. 

Acercóse á los dos sostenedores 


con frases muy prudentes, 
y uno de ellos, pasándose a mayores, 
de un solo golpe le rompió dos dientes. 

Esto suele pasar, nadie lo extrañe, 
al que se mezcla en lo que no le atañe. 


«Se abrigan temores por la suerte que puede ha¬ 
ber tenido la goleta nacional Previdencia que el di a en 
que se desencadenó el ciclón, salió del puerto de la 
Cotoma, ignorándose hasta la fecha su paradero,» 
Solo faltaba que perdiésemos la única Providencia 
qne nos queda. 

Decimos la única sin contar á Porto el del em¬ 
préstito. 


LAS DOS CARETAS 

En dias de Carnaval 
solo una cosa me prueba 
con la careta el mortal: 
que por cambiar la que lleva 
se ha colocado otra igual, 

Eduardo Carmqiya 


So anuncia la próxima ¡legada de la Compañía 
acrobática que dirije el popular dow Pepin j eí 88 , 

Entre los artistas nuevos que vienen con dicha 
compañía figura un payaso apodado Tomate . 

Los aficionados á la ensalada están de enhora¬ 
buena. 

Lo malo es que por la noche no conviene abusar 
del pepino y el tomate. 

Aconsejamos al empresario que haga tos espectᬠ
culos cortos para £yitar que el publicóse muera de 
un entripado. 


Damos las gracias i Le Courrier Franjáis por el en¬ 
comiástico suelto que dedicó á nuestro número ante¬ 
rior. 

La modestia nos obliga á rechazar sus elogios por 
inmerecidos. 

En cambio no hemos recibido de don Alcides ni 
una sola frase de felicitación por dicho número. 

¡Qué diversidad de pareceres hay en el mundo! 




pARTIÓtíJlfiR 


Barbí —San Eugenio—No tiene V. la menor idea Qe 
lo que Aon toa octosílabo»... ni el cas te Rano. 

Ge r-andio —Mercedes—¡ Qué vul ga ridad! 

Capellán** Artigas—Pida V, ai santo de so devoción 
que le despeje algo la inteligencia. Discurriendo como 
Y, discurre es Imposible que pueda ganar el cielo. 

¿?. C. VT,—Salto—Couque quiere V, que Je conteste en 
lenguaje levantado? Bueno, pues voy a hacerlo así: *Es 
Y. un camello literario». Figúrese Vd. ahora que mi 
lenguaje está, montado sobre su joroba 

Frangolle »—Paysandü—^Eato no es de V. nllo ha sido 
nunca. 

N, JP.—Payaandti—Por ser para V. le cobraré seis rea* 
por cada número atrasado. El artieulilo es c los 
que suele llamar fósiles el vulgo. 

Rosquete -Treinta y Tres —¿Higrioranúia con h? l ues 
es V. un hignorante. 

J. G .—Monte video—Tiene Y. razón; ya se conc - ^ue 
son los primeros que hace. 

Brotocó— Montevideo—¿Cree V. que esos son t híateaí 
¡Qué error mas craso! 

B. Y. >Y.—Monte vid eo-^Aban done V, el campo déla 
literatura y métase en uno donde baya que cavar ía 
tierra. 

H. £\—Montevideo— 

i Epigramas? ¡Y lve Dios! 

¡Que mantos son ios dos! 

Ferogrullo— Montevideo—Roínpe- cabezas: ¿Dónde está 
la ortografía? 

T. Tera —M on te video—Guando ee decida V á contar 
las s í ia b as, no» en ten d e re m os. 

Macan íta —Montevideo— 

iPor qué su nombre disfraza 
tan diminutivamente? 

Sería mas conveniente 
qne firmase macanaza. 

S. fí —Montevideo—;Quá intrigado estoy pur saberlo 
que tiene Y. dentro ae ia cabeza! 

A helareto —M onte video— 

Que tenga su novia 
los ojos muy negros 
y el rostro amarillo 
y verde eí cabello 
y 7 zules les dientes 
y rojos ios dedos 
y castaño oscuro 
ei cütis del cuello; 
que usted la profese 
v. mor puro y tierno 
y sufra por ella 
dolores sin cuento. 

Todo eso, mi amigo, 
tenga por muy cierto 
que al amable público 
no le importa uu bledo. 


© Biblioteca Nacional de España 







5 pesos por suscrician 


Dea de la princesa altillo, 
d la que perca en ruin barca 
todo, este libro, io abarca, 
¿Habrá quien no se suscriba 
por el precio que se marca? 


Ofídna: 18 de Julio HS 


END0ZAÍAR1BA 1 


Buenos Aíres frente á Solis 


Nunca dijerír podrá 
con facilidad usté, 
sino toma del café 
que sirve el Tupí-Nambá. 


Asunción ( Aguada ) 

Me comprometo A probar 
que mejor que esta cerveza 
no ia ha tomado Su Alteza, 
el Príncipe de Bísmar r 


CACERIA 

tliWG 


25 de Hayo y Treinta y Tres 

Mas de mil personas hay 
que están en el Uruguay 
viviendo como magnates* 
con las rifar y remates 
de Mendoza Garibay. 


Dentistas Norte-amen cano a 


CAMARAS J63 


Gracias á los especíales 
estudios de Prince é HUI, 
pueden comer mas de mil 
con sus dientes na tu ra les 


f ^ amai Míe$j El Universa^ 


URUQ1JAT Ȓl 

Su martillo ha demostrado ! 
que T de todos los que hay, 
es el mas afortunado, 

Í mes con él ba rematado 
a mitad del Uruguay. 

% /íw» 


Peluquería 

C 18 de julio >¡üm, 5 

&" Nadie á pelar le aventaja, 
y afeitando es tan artista, 
que al filo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Cntle Rincón 131 


Hace calzado A medida, 
á unos precios mu v baratos, 
y es la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


SARANDI 347 

Para hacer un buen regalo 
véte A Sienra sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar 
nunca tuvo nada malo. 


Zabsla E54 

Llevé el martillo á Maeso, 
en campana provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso. 


Uruguay 178 

Es un médico especial, 
de quien diría cualquiera | 
que ha encontrado ía manera 
de hacer al hombro inmortal. 


ZAS A l_A 95 


.1/ Sí te dice un bebedor 
y que en la casa de Orejuela 
■\ no existe el vino mejor, 

, ! le puedes decir, lector, 
i que se lo cuente á su abuela 


Fotografía Inglesa, 

Hincón J7fi 

Fotografía especial, 
en que se cúpia á la gente, 
tan pe rfectísi ni ámente, 
que parece natural. 


vUESTRO CARNAVA 1 




Rematador 

v |l z abala NDM. 130 v 136 

v i-' De su martillo al influjo 
'hljf todo el Uruguay entero 
wij tiene por poco dinero 
' casa amueblada con lujo. 


Cerro 93 a 10! 

De las casas mas completa 
en su género, esta es; 
la prueba, lector, la ves, 
en las Caras y Caretas, 


Treinta y Tres 2) 6 

El que rije La Industrial 
e'e, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


Viendo estas dos mascan tas 
(que de fijo las verán) 
pueden ustedes dar fe 
de haber visto las demás, _ 


Empresa de Encomiendas 

CfüRRTTO 207 

La Empresa que te presento 
te ruego, lector, que atiendas, 
porque hace las encomiendas 
con la rapidez del viento. 


Marcadas (r. o,) ¡ 

Centro para suscriciou I 
de diarios,—librería [ 

taller de encuadernación, 
y además papelería. 

ICasi un Larov^se en acolou A 


GifytlDA 


IB de Julio mim. 7 

For mas que lo crean guasa 
se tiene como muy cierto, 
que los vio os de esta casa 
hacen revivir & un muerto. 


Pasteles y confitura 
y dulces de les mejores; 
en esta casa, señores, 
es todo vida y dulzura. 


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